
No sé si era necesario, pero yo creo que no. Cicatrices ya habían, eso está claro, pero roto del todo no estaba. Quizás necesitabas sentirte importante o quizás eres una persona normal. Pero las palabras sonaron como uñas rasgando una pizarra, como un grito desesperado, como que no valía nada. Nunca me considere una mala persona, pero bueno, ¿Qué le hago si a mi única fuente de confianza la escucho escupirme en la cara trozos de vidrios rotos, decirme que esa pelusa que vuela en el viento vale más que yo? ¿Qué hago aparte de creer?. Tal vez mis pensamientos llamaron a la desgracia, el decir que nada podía ser peor finalmente quizo demostrarme lo contrario, siempre... Siempre puede ser peor. Romper a alguien como quien arroja su taza de café porque la furia lo agobia no es bueno, pero que va, es lo que una persona que no vale nada como yo merecía ¿No? Y yo creyendo. Pues ¡NO! no soy yo la que merecía todo eso, si realmente supieran mis intenciones, las manos ahorcando mi cuello no existirían, pensar en el bien de los demás hace que ellos se crean superior a mi, y pisarme como a una cucaracha horrenda, quitarme lo poco y nada que me quedaba, lo de lo que me sostenía para no caerme otra vez, pero recuerden: SIEMPRE PUEDE SER PEOR! siempre hay malas intenciones detrás de nuestras estúpidas y turbias mascaras. Todos cometemos errores, es verdad, pero no de esta magnitud. Y si ven lágrimas, lo mínimo es detenerse, si es que el orgullo no te da para la disculpa, pero no, ahí viene de nuevo ese corte gigante, provablemente el más doloroso de mi vida... Y ¿A quién le importa? Si yo me lo merezco, eso dicen.
Es tanto lo que lastima, que ya no me deja creer en nada, en nadie. Si Dios no estuviera conmigo cada día de mi vida, no tendría en quien confiar, porque como ven, él es el único real. Ni siquiera el dicho "Lo que no te mata te hace más fuerte" me ayuda, pues lo que no me mata me deja desconfiando hasta del aire que respiro, hasta de mi inocencia, hasta del siguiente paso que debo dar al caminar. Pero yo sigo aquí, en el mismo lugar y rincón de siempre, dejandome arrastrar, dejandome quebrar, perdonando lo que es imperdonable, justificando lo injustificable, y el arrepentimiento del criminal nunca llega, sólo las palabras.
No me mires con esos ojos de lastima por favor, que lastima das tú. Quizás fui yo quién sufrió más, pero Dios te hará pagar, Dios los hará pagar.
No fue el hecho si no la intención, pero no importa, no espero que entiendan. Yo pretenderé vivir en paz, con la mirada en alto, sólo espero que algún día se marche esta repugnante cicatriz que me hace mirar cada día a las personas que amo y pensar: Te amo tanto, y algún día me vas a lastimar.
sábado, 4 de junio de 2011
Toxic.
Publicado por Aracelli en 19:25
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